Cinco años después - Pasado y presente de 2001

§ 1

Evocar las jornadas de diciembre de 2001 es experimentar un viaje por momentos alucinado: multitudes golpeando bancos y centros financieros, asambleas espontáneas, simultáneas y auto organizadas desperdigadas por el territorio, movilización permanente, fábricas recuperadas por sus trabajadores, la experiencia embrionaria del trueque, enfrentamientos con las fuerzas represivas, impugnación a las minorías dirigentes y rechazo a la corporación politica, etc. Asimismo, la salida de la convertibilidad y el crack del 2001 constituyeron el último gran negociado del capital industrial y financiero noventista. Los métodos de los ricos también fueron prolificos: anticipada y premeditada fuga de capitales, robo directo a sus clientes y expropiación de capital, deducciones impositivas millonarias, subvenciones, estatalización de deudas privadas, etc.

§ 2

Lo cierto es que desandados los años, el modelo neoliberal se ha recompuesto refugiándose en un discurso politico anti-neoliberal. El presidente constituido concentra la mirada engañada por su discurso nacional-popular, ambiguo y batallador. Es ambiguo porque objetivamente favorece aún los intereses del capital concentrado, sin asumir las asimetrías criminales heredadas de la tecnocracia noventista. Es batallador porque nombra inflamadamente adversarios (FMI, BM, militares genocidas, mafia policial, etc.), cosecha antagonistas decadentes (La Nación y todas las variantes de la derecha mediática, politicos y empresarios tecnocráticos, grupos neo fascistas, etc.) y se presenta como paladín de los derechos ciudadanos. Si bien la elocuencia presidencial dista de ser conmovedora, hace politica con la palabra: define enemigos, nombra adversarios, encolumna al periodismo y recupera una difusa ideología progresista. Pero la intensa retórica combativa que resuena en la video-politica no encuentra una realización concreta en medidas macro-económicas que puedan traducir lo prometido en la palabra. Los programas sociales son fragmentarios, puntuales y paliativos, no hay voluntad de transformar la estructura social y crear nuevas formas de trabajo y distribución; la auto organización del mercado y la república del interés siguen siendo la verdad última de esta sociedad.

§ 3

No obstante, no hay que pedirle peras al olmo. Este gobierno se jacta de haber cumplido su promesa: la "normalidad", un país capitalista normal, un liberalismo progresista que garantiza la gobernabilidad y el funcionamiento económico de mercado. En este proyecto no hay lugar para los nostálgicos de la patria socialista, ni para el sindicalismo libre. Hay compromisos con las organizaciones de derechos humanos, pero se desactivan las medidas de redistribución -por ejemplo, la reforma fiscal-. Evidentemente, el modelo neoliberal se ha re acomodado tras la insurrección del 2001, normalizando sus ganancias en un contexto regional diferente. Ciertamente Latinoamérica está experimentando tensiones politicas estimulantes e impredecibles a futuro: se ensayan nuevas formas de organización social de base, la politica sale a la calle como movilización, asamblea o rebelión reivindicativa, y algunos gobiernos exploran con intensidad modelos diferentes al capitalismo neoliberal. En este marco regional, Argentina sostiene una posición de liberalismo pragmático con rostro humano, un capitalismo normal (¡como si eso fuera posible!). Dos ejemplos. Frente al rezongo de los empresarios y la oligarquía por el control de precios, la ministra de Economía, Felisa Miceli, dice la verdad: "Lo que está congelada es la tasa de ganancias de las compañías) que tienen márgenes de rentabilidad de entre el 28 Y el 30 por ciento) tres veces más que en Europa o en Estados Unidos" ( Diario Página 12, 19/12/06). Por su parte el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, frente al fervor neo-socialista venezolano se apura y esgrime una férrea defensa de nuestro "Estado capitalista" (Diario Página 12, 11/01/07).

§ 4

¿Qué nos ha legado Diciembre de 2001? En primer lugar, nos ha legado una memoria social latente que actualiza sus broncas organizándose y movilizándose frente a determinadas reivindicaciones. La politica vuelve a surgir como instancia para la transformación de las condiciones sociales de vida, como forma de proyectar la infraestructura social por venir y como campo de lucha en el que disputar las reivindicaciones más concretas y urgentes (empleo, salario, condiciones de trabajo, salud y educación, etc.). La poderosísima presión sociopolitica que irrumpió en el 2001 nos debe recordar que son las sociedades las que transforman la historia, son las creaciones colectivas las que redefinen el mundo de la vida y dignifican su libertad en sentido profundo. Sepultar la lógica tecnocrática que reinó en los noventa combatiendo las desigualdades mediante la acción politica es una lección que forma parte de esa memoria latente.

§ 5

El 2001 Y las luchas que lo precedieron han reinstalado formas de acción que poseen larga historia en el movimiento anarquista. La forma asamblea se ha generalizado como nuevo paradigma de organización de la politica popular, y la acción directa se ha instalado como método eficaz de intervención pública. El rechazo de las castas dirigentes y la "crisis de representación" -así como también una larga historia de traiciones en el movimiento sindical- han contribuido a fortalecer esta forma activa de comunicabilidad horizontal, compromiso y decisión colectiva. La socióloga Maristella Svampa la define como "espacio político extraordinario en el cual convergen desobediencia civil y democracia directa". Los últimos 10 años nos presentan multiplicidad de casos que revitalizan y actualizan este modo de democracia asamblearia: organizaciones barriales, gremiales y de desocupados, reivindicaciones frente a determinados derechos, asociaciones espontáneas por el esclarecimiento de casos de represión y gatillo fácil, colectivos transversales que se nuclean conforme determinados objetivos, asambleas vecinales, etc. La asamblea de Gualeguaychú -con todas sus contradicciones- representa en la actualidad toda la potencia de este paradigma politico. Frente a la desconfianza que generan las elites dirigentes y las formas viciadas de representación, la horizontalidad y la democracia directa son asumidas como modo eminente para auto-organizar la acción politica popular. Un militante de la fábrica recuperada Zanón señala: "La lucha por recuperar la fábrica les cambió la vida a todos los compañeros ... ahora pensamos como colectivo afectivo, social y político" ( Diario Página 12, 20/12/06).

§ 6

En el mismo sentido, la acción directa se ha reinstalado como forma de intervención pública. La voluntad colectiva pasa al acto reclamando y demandando lo que años atrás constituía una herejía. Los intelectuales burgueses nos hablan de posibilismo y de intolerantes "minoría intensas"; evidentemente la dinámica de los movimientos sociales y politicos atenta contra la capacidad comprensiva de estos bien pensantes, que anhelan una organicidad fácil de estudiar. Lo cierto es que la politica está viva gracias a estos múltiples grupos antagonistas que no se resignan a la normalidad capitalista, e persistiendo en la experimentación y el ensayo de nuevas formas de relación colectiva. Frente a la locura capitalista -que nos arrastra al suicidio- se impone dilucidar la organización social porvenir, cimentada en valoraciones ético-politicas y en modos de relación radicalmente diferentes a los actuales: una sociedad de la abundancia, el juego y la alegría.

Conclusiones preliminares

(a) La politica como movilización crítica y forja del destino colectivo se ha reinstalado, desplazando las lógicas tecnocráticas que postulaban la autonomía de la esfera económica y su celosa gestión por economistas monetaristas.

(b) La revitalización politica de las poblaciones mastica pensamientos emancipadores sobre la ética, el compromiso colectivo y las formas de organización. Estas reflexiones incipientes se enfrentan a una intensísima ola de consumismo propagado y proclamado por todos los medios audio-visuales del capital.

(c) Los lineamientos básicos del modelo neoliberal se han re acondicionado, recuperando sus ritmos de ganancia y manteniendo incuestionada su impunidad para con el genocidio social.

(d) El contexto regional posibilita mejores condiciones para radicalizar la acción politica, y profundizar una lucha anticapitalista. La politica por venir deberá asumir ese desafío: la construcción de una nueva forma social para la vida colectiva, que supere la distinción entre vidas que merecen ser cuidadas y vidas que se abandonan a la muerte.

por anouar


Para ver el resto de la publicación El Libertario - Nro 64 - Otoño 2007, aquí



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FORSE NON SARÁ UNA CANZONE

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