En un año electoral, otra vez alzamos nuestra voz para denunciar esta farsa política y poner en claro que hay una propuesta diferente, revolucionaria. Nos preguntamos si hace falta seguir denunciando este “sistema democrático”, y lamentablemente debemos admitir que sí.
Los partidos políticos siguen inventando candidatos, conocidos o ignotos, a fuerza de publicidad, posando con el presidente y con frases gastadas, de lealtad, patria, bandera, que hacen de la campaña algo más parecido a la publicidad de un circo, que de candidatos que se supone van a representar a la población.
Dejando de lado el dinero gastado en carteles, micros destruidos que llevan a la gente, y locales que se alquilan, cabe preguntarse ¿quiénes son esos candidatos a concejales, senadores, diputados, intendentes, gobernadores y presidente? y la respuesta es que son personas poco capacitadas, que no tienen ni idea de los avatares que deberán sortear cuando asuman, pero contra viento y marea y pisoteándose entre ellos, entrarán a una gran rueda de corrupción, donde amigos y enemigos les irán diciendo qué decisiones tomar de acuerdo a los intereses que se crucen en su camino.
Hasta acá nada novedoso, no debe haber un solo ciudadano que crea que los políticos quieren verdaderamente representar al pueblo. Sin embargo, para tomar un parámetro, en las elecciones para la ciudad de Buenos Aires, más de un 40% votó a Macri, un hombre crecido bajo el signo de la corrupción, emblema de la falta de ética, que ha demostrado a lo largo de su triste carrera ser un ladrón del Estado. ¿Cómo hacer una lectura de un hecho tan aberrante para la propia sociedad?
El mismo hombre que destruyó Canale, que no pagó al Correo, dejando a mucha gente sin trabajo, el mismo que fue absuelto por un juez de la famosa corte de Menem por contrabando, e incluso el que se presenta a elecciones sin reunir las condiciones que la justicia electoral exige a un candidato a jefe de gobierno, ya que no puede postularse teniendo negocios con el gobierno, y él ¡vaya si los tiene! siendo presidente de empresas que operan en la ciudad, y una de ellas maneja, nada menos que la recaudación de los impuestos. Negocio redondo ¿no? Y para qué seguir con este nefasto personaje que se pasea con una mujer en silla de ruedas, para dar "imagen" de bueno.
Mi lectura es que la gente lo votó, por un lado, porque está cansada de los políticos y ve en Macri a uno que no tiene el mismo léxico ni está formado entre políticos. Por otro lado, ven en él un empresario “exitoso” y a partir de esa imagen, construyen una esperanza más cercana a la necesidad que a la realidad. La gente quiere creer que una persona de prestigio, con dinero y una posición social privilegiada “no necesita robar” ni tirar por la borda su imagen. En otra postura están los que, aburridos de ser engañados por los políticos, prefieren votar a “cualquiera” y probar si les va mejor. Y todos, a la vez, sabemos que nada va a cambiar, y los pobres serán más pobres y los ricos más ricos, “como siempre”. Por supuesto, están los que pertenecen a su misma laya de ladrones que también lo votan, asegurándose nuevos y buenos negocios. También hay otros candidatos como Curto, Quindimil, “atornillados” hace años a sus cargos y que la gente sigue votando con resignación: “Te creés que el venga va a ser mejor” y mejor malo conocido que bueno por conocer.
Mientras tanto el Presidente se saca fotos con los corruptos, por ejemplo el gobernador de San Juan, que mientras se roba todas las minas posibles, para asegurar el negocio tiene en la comisión de Minería del Senado a un hermano y por si fuese poco, en el Ministerio a otro, y los pueblos al pie de la cordillera tienen cianuro en el agua y cáncer en sus cuerpos. Esas fotos no son casuales, son el mensaje para los empresarios de que pueden seguir tranquilos, que nada afectará sus negocios.
El Presidente presentó a su esposa como candidata para asegurar al mundo de los “negocios” y a los países llamados “centrales” y por supuesto a los EUA que la política no sólo no cambiará de rumbo, sino que se profundizará y así del exterior no vendrán obstáculos a su continuidad.
Pero en el plano interno, la nueva presidenta deberá evitar los papelones de su marido y apagar algunos incendios que le dejó.
El escándalo del INDEC, donde los empleados, hartos de tanta mentira y buscando además un aumento de salario, salieron a denunciar que los índices tan buenos que nos muestran son un verdadero fraude, y están “acomodados” a la necesidad política del momento.
Deberá trabajar para bajar la inflación, ya que por más que publiciten índices mentirosos, los hombres y mujeres tienen que hacer compras y ya no alcanzan los acuerdos de precios y todos sufrimos los aumentos, sin una equiparación en los sueldos.
O la crisis energética: de tanta abundancia de energía que había salimos corriendo a vender, y ahora resulta que no alcanza… cómo cambian los tiempos y los discursos ¿no?
También deberá trabajar incansablemente contra la corrupción de sus compañeros, que están muy apurados, “por las dudas”, en llenar hasta el infinito sus arcas. Recordemos el pequeño “ilícito” de la ministra de Economía, o de la de Defensa, dos frescos de la realidad “conocida”.
Además deberá resolver los casos que dejaron pendientes los anteriores gobiernos: justicia para los familiares de los muertos en atentados, encontrar los desaparecidos “estratégicos” que son testigos clave, terminar con el gatillo fácil que asesinó a luchadores sociales y trabajadores, etc.
Para concluir este triste relato, queda una denuncia terrible para todos nosotros: este Presidente le deja a su esposa un instrumento que es la LEY ANTITERRORISTA, para luchar contra todo posible acto de rebelión del pueblo, contra toda posible lucha para defender sus derechos a la libertad y a la justicia, y a vivir como merecemos. Podrán matar, encarcelar, torturar, y violar a quien les convenga, sin temor de ser juzgados, es decir con la ley en la mano. (Ver nota aparte).
Entonces otra vez gritamos, ¡que se vayan todos! Y si se van todos, ¿cómo nos organizamos?
Una de las luchas que desde siempre sostuvimos los anarquistas es demostrar que tenemos un orden, que somos capaces de organizarnos, como en España durante los años 30, y en tantos emprendimientos en diferentes ámbitos, que los capitalistas y los comunistas ocultaron y combatieron porque vieron peligrar sus sistemas de privilegios.
En la educación fueron los anarquistas quienes desarrollaron la escuela Paideia, y en economía, especialmente inspirados en la pluma de Proudhon, los que crearon el mutualismo, o recordemos a Bakunin con su comunismo libertario y Kropotkin con el apoyo mutuo.
Ni hablar de logros: las ocho horas fueron una lucha y un logro anarquista, o la historia sindical argentina, que tuvo sus orígenes en el anarquismo, única época en que el sindicalism o no estuvo manchado de corrupción y vergüenza, cosa no pueden exhibir los comunistas y menos los llamados peronistas, sindicatos corporativos a la mejor forma del fascismo.
Y hoy nuestra propuesta tiene mayor validez frente al fracaso de los modelos implementados, ya que no pueden satisfacer la primera necesidad de cualquier humano, “la libertad”, ni remediar el hambre y contener la violencia.
Lo importante es tirar por tierra de una vez por todas el mito de que el anarquismo es una utopía. Vamos a las pruebas.
Desde hace años, con los vaivenes que sufrimos, las empresas empezaron a cerrar, y muchas fueron recuperadas por los empleados. Este dato no es menor justamente porque este sistema económico no pudo sostener las fuentes de trabajo y los trabajadores unidos a pesar de las circunstancias adversas, en muchos casos sin conocimiento de la teoría mutualista, o cooperativa, o de autogestión, y antes de quedar sin sustento para sus familias, eligieron “naturalmente” un sistema que es nuestra propuesta.
Recordemos cómo se organizaron las sociedades de fomento, para asfaltar, poner luz en las calles, construir veredas, sin intervención del municipio, ni de ningún representante político, entre los vecinos mismos. Es más, esta es la historia del crecimiento demográfico de este país, a tal punto que el Estado no fue capaz todavía de construir cloacas para todos apenas a 10 km de la Capital.
Sasetru, Zanón, Hotel Bauen, para nombrar las empresas más famosas, funcionan con un “orden diferente” y muchísimas cooperativas, y asociaciones de trabajadores, artesanos, músicos, etc, encuentran hoy el camino para no quedar afuera de este sistema perverso.
Se puede ofrecer un ejemplo muy claro de comunismo libertario en el área de salud. Empieza por un médico con su consultorio en su propia casa, como antes, que atendería al paciente por primera vez y lo derivaría, si se requiere mayor complejidad, al hospital interzonal. Estos funcionarían también por autogestión. Los trabajadores agrupados por cada tarea específica elegirían un delegado y estos conformarían la mesa directiva. Los delegados podrían variar en cada reunión, no son “puestos fijos” ni “jerárquicos”, sino simples voceros. Cada área específica tendría un director temporal que sería elegido y reemplazado por el voto de sus pares, pero en este caso por la autoridad que le confiere el conocimiento. Entre ellos se elegirá un director del hospital que con otros directores formarán la dirección “federal” de hospitales. Todos podrán ser removidos por la simple decisión de la mayoría y su tarea sería puramente administrativa: adquisición de nuevas tecnologías, participación en eventos de salud, planes de salud, amenazas sociales o locales de epidemias etc. Los trabajadores no profesionales podrán asociarse en sus sindicatos, así como los profesionales podrán tener otra instancia de participación en sus colegios respectivos, para tratar temas muy específicos de la profesión fuera del ámbito laboral.
Este es sólo un esbozo de un “orden diferente” para demostrar que los anarquistas tenemos una propuesta, y dejo abierta la posibilidad de un debate sobre el tema.
Para llevar adelante el proyecto sólo se necesita la voluntad de comenzar mañana mismo, ocupando los espacios públicos con actividades, como la escuela, las plazas, las sociedades de fomento, los clubes, haciendo mutuales y produciendo todo lo que podamos, tendiendo redes solidarias para distintos temas como salud y vivienda.
Esto ya comenzó, es cuestión de potenciarlo, de trabajar en el sentido solidario para romper con este sistema competitivo que trata de aislar. No es una utopía en tanto empecemos a vivir como socialistas libertarios, siempre debe ser el humano quien domine los resortes económicos para vivir con una distribución de la riqueza justa, y no al revés, como nos está sucediendo y matando lentamente, ya sea de hambre, de frío, o por pedir un salario, o protestar por esta injusticia.
Hay huertas comunitarias, hay proyectos de trabajo autogestivos, hay mucha gente que quiere empezar a vivir libremente y en orden, para ello, exhortamos:
¡Que se vayan todos! - Anule el voto
por Ricardo
Ver el resto de la publicación El Libertario [Argentina]. Número 65. Invierno 2007

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