Prólogo de Lolo Ferreiro

Quiero, por medio de la presente, dejar declarado o adelantado a posibles interpretaciones a las declaraciones o afirmaciones que en este pequeño escrito manifiesto. Que el mismo no es el producto de espontáneas inspiraciones o arrebatos, declamaciones o posturas demagógicas; todo lo contrario. Ellas son el resultado de muchos años de indagar, buscar, comparar, pensar, preguntar sin tener respuestas valederas a un interrogante que se transformarí­a en una obseción, a medida que pasaba el tiempo, girando siempre sobre el mismo gran interrogante.

Qué mensaje se habí­a propuesto transmitir el gran pensador Pedro Kropotkin con su obra Ética, escrita en muy precarias condiciones, en plena revolución rusa en un lejano pueblito, sin el auxilio de una biblioteca para consultar, todo ello suplantado por su prodigiosa memoria y su infinita sabidurí­a. A todo esto le debemos agregar que esto sucedí­a poco tiempo antes de su muerte.

Qué nos habrí­a enseñado, a qué conclusiones arribarí­a de haber podido escribir su segundo tomo de Ética, de la cual dicen que sólo pudieron rescatar algunas anotaciones.

Tendrí­a yo 17 años cuando a alguien se le ocurrió alcanzarme unos escritos anarquistas, eran folletos como La Conquista del Pan, En el Café, diarios La Protesta, La Obra, Acción Libertaria, eso fué mi primer contacto con los escritos anarquistas y con el movimiento ácrata, esto serí­a por el año 1933/34. No serí­a sinó tres años después que tendrí­a la oportunidad de leer por primera vez La Ética de Kropotkin, y digo la primera vez por que la he leí­do en varias oportunidades y consultado en muchas más. Tanto ha impactado en mi persona sus enseñanzas y conclusiones.

Y esas ansias por desentrañar hacia donde apuntaba su pensamiento, duál eran sus conclusiones, en cuanto a su definición del anarquismo y el comportamiento humano. Más allá de diferencias sectoriales o creencias encontradas, creemos quee todo su pensamiento apuntaba a sentar los fundamentos de una anarquismo respetuoso a la vida, dentro del consenso y el entorno ecológico del cual el hombre es parte indiscutible y que no puede violar impunemente sin sufrir graves consecuencias, que llegan a amenazar su propia existencia o mejor dicho todo signo de vida en el planeta Tierra.

A los argumentos ideológicos, empí­ricos y esquemas caprichosos con algo de romántico, la humanidad hoy exige respuestas serias y valederas para solucionar el problema social con justicia y libertad. En una palabra Ecologí­a Social.

Quiero dejar mi agradecimiento al compañero Alfonso Fernández a cuya sensibilidad y criterio se debe que estos escritos se publiquen. Y a todos los compañeros del grupo G.A.M. por su sincero apoyo, gracias.


por Lolo Ferreiro.

Fuente: Reflexiones Libertarias. Marzo 1997.

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