La Navidad
¿Por qué “la fiesta del consumismo”?
Se acerca el 25 de diciembre y ya se comienza a sentir en la sociedad ese rutinario clima de cada año. El centro se adorna; los comercios y empresas se preparan para recibir su tajada... el cumpleaños del Mesías de los cristianos se ha convertido en uno de los más grandes ejemplos del consumismo masivo de estos tiempos.
Jesús de Nazaret, personaje histórico al que se puede describir como “revolucionario” por haber sostenido un ideal de ayuda e igualdad con el pueblo, practicarlo, y mantenerlo hasta el momento de su ejecución, fue la figura que la iglesia católica tomó para de a poco convertirse en el poderoso imperio que hoy en día conocemos. El Estado de la ciudad del Vaticano cuenta con su propia moneda (la lira vaticana y la lira italiana), ejército, y como todo estado, con sus mandatarios y dirigentes, bajo la soberanía del Sumo Pontífice, quien está asistido por miembros de la curia romana. Su principal ingreso, aparte del turismo y la venta de souvenires, es ni más ni menos, que la aportación de las distintas iglesias del mundo. La religión hoy en día sigue reproduciéndose como un cáncer en la sociedad, sembrando en las mentes debilidad y desprecio por la verdadera y única vida, la terrenal.
La navidad es festejada desde hace ya muchos siglos, también por otras religiones, pero es en el S. XIX, cuando la navidad comienza a popularizarse con el carácter que tiene hoy en día, pues en este siglo empieza a realizarse el intercambio de regalos, tarjetas navideñas y se crea a Santa Claus (papá Noel). Con el tiempo, el mercado aprovechó estas costumbres para expandir la navidad por todo el mundo.
Actualmente, la expansión comercial de EEUU ha convertido a Santa Claus en el personaje central de la navidad, poniendo en un primer plano el consumismo.
Este es uno de los tantos ejemplos, al igual que los reyes magos, la pascua y una gran lista de fechas estratégicamente pensadas por el comercio para aumentar sus ganancias y mostrar sus productos, ya sean regalos o adornos, a través de los grandes medios, principalmente la TV. Lo que la mayor parte de la población no sabe es cómo estos productos llegan a sus manos. Miles de obreros son explotados cada año. Un ejemplo de esto es la fábrica Baolishun, en China, fabricante mundial de árboles de Navidad de plástico en la cual trabajan unas 10.000 personas. Este año, miles de trabajadores de la fábrica, en su mayoría mujeres, se enfrentaron a cientos de policías, al oponerse a volver al puesto laboral, tras una huelga de 10 días en protesta por las largas jornadas sin remuneración. Los sucesos ocurrieron cuando los agentes fueron enviados a la fábrica de Baolishun, en Shenzhen, después de que las huelguistas se negaran a terminar el paro. Un centenar de trabajadores, casi todas mujeres, fueron detenidos para ser interrogados. Al menos una de las trabajadoras se resistió y fue golpeada por los agentes. Las huelguistas chinas se quejan también de que la compañía pretende trasladar la fábrica y despedir a sus empleados más veteranos sin abonarles una indemnización.
También las grandes empresas multinacionales europeas, norteamericanas y japonesas son participes de este tipo de explotación obrera. Estas fabrican más del 70% de sus juguetes en China, donde la mano de obra es más barata y donde en la actualidad, en más de 8,000 fábricas, se manufacturan las dos terceras partes de los juguetes del país. Contratan sobre todo, por sus manos finas y diminutas y por ende más aptas para ensamblar las pequeñas piezas de los juguetes, a mujeres muy jóvenes, apenas salidas de la infancia. Estas se ven obligadas a trabajar entre 12 y 16 horas al día, seis días por semana, por un salario medio de 50 dólares. De esta miseria de salario, el patrón aún deduce los gastos de alojamiento y de alimentación... El 90% de esas jóvenes obreras ignora la existencia de leyes laborales, el número legal de horas de trabajo o el salario mínimo... Las condiciones de seguridad son escasas y peligrosas. En una misma planta se concentran los talleres de producción, los almacenes de materias primas y los dormitorios de las obreras. Cuando, entre enero y julio, baja la demanda y por ende los pedidos, son despedidas con una indemnización miserable y se las devuelve a sus lejanas provincias de origen .Algunas de las empresas americanas, como Mattel, Wal-Mart, Disney y Hasbro utilizan mano esclava de los países asiáticos para reducir sus gastos de producción. Por ejemplo, Wal-Mart trabaja con más de 4 mil factorías en China. Mattel, tiene 8 mil empleados en sus fábricas del sur de China. Allí se elabora el nuevo accesorio de Barbie: un ordenador portátil de plástico que alcanzará en el mercado un precio de 50 euros, equivalente a más de 400 horas de trabajo en la factoría Mattel. Sin ir mas lejos miles de textiles explotan extranjeros en condiciones laborales similares.
El consumismo nos ahoga cada día más “mientras mas tengas más serás”... eso es lo que predican los medios masivos a través de la publicidad. Es importante que cada habitante tenga conciencia de este tipo de explotación y manipulación, para así comprender, debatir, organizarse y decir NO a tales ejemplos, de los cuales éste sistema es cómplice y solo ve al pueblo como un montón de consumidores fáciles de manipular. Por eso, justamente en estas fechas en la que todo esto resalta, es cuando debemos abrir el debate, empezando desde los más cercanos, replanteándonos lo que nos han inculcado. Es quizás así como la sociedad puede avanzar hacia un mayor grado de conciencia, para enfrentar a este gran monstruo, destruirlo y así crear al fin una nueva sociedad en la que reine la libertad, la igualdad, y la ayuda mutua sin necesidad de patrones o dirigentes.
por Facundo

BELLANGARRIGUE Y SARTRE
Para Facundo sobre ensayo de la navidad
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