Es necesario retomar el asunto de la toma del decanato por parte de los compañeros de sociología. Como bien dijimos anteriormente, en nuestro último artículo, apoyamos y reivindicamos fervientemente los métodos de acción directa y el tratamiento de sus problemáticas en asambleas, que han llevado adelante los compañeros, no solo a partir de este conflicto, sino desde el momento mismo de la histórica reapertura de la carrera, el pasado año.
Sin embargo desde el C.A.H, nuestro ámbito de expresión, encontramos divergencias al leer las demandas de los compañeros, justamente por estar alejadas de las problemáticas inherentes a los alumnos, que año tras año se incrementan, y por estar bastante desviadas de la realidad educativa y la realidad social en la cual no solo estudiamos, sino simplemente vivimos.
Es inevitable recalcar esto como una controversia y no como una contraposición, lo cual lleva a esterilizar todo tipo de desacuerdo y anquilosarse en verdades absolutas, pero la primera cuestión que nos ha movilizado y lo viene haciendo desde hace un tiempo, es la celebre expresión de EXCELENCIA ACADEMICA, la cual no puede seguir siendo utilizada sin una previa revisión que la defina de una vez y sin vaguedades, y que la ubique en el contexto en el cual se inserta el estudiantado y la anhelada comunidad educativa en general.
En otras palabras lo que intentamos decir es que el grado de excelencia académica debe ir de la mano de la realidad social, cultural, y económica de los protagonistas. De lo contrario tal pedido, tantas veces escuchado en la Universidad hasta por supuestos sectores de "izquierda" y "radicalizados", no es otra cosa que una exigencia elitista, que cierra la posibilidad de llegar a la universidad a las mayorías (basta con verificar la matricula de ingresantes de cada carrera que merma año tras año), o que termina en una masiva deserción antes de finalizar los estudios o peor aún al poco tiempo, teniendo en cuenta que muchos de los compañeros y compañeras además de estudiar son trabajadores.
Asimismo, los pedidos de registros de antecedentes (acumulación de “chapa” disfrazada de títulos y papeles, pero no otra cosa que acaparamiento de poder), agudizan la elitización de la educación en nuestra facultad, promoviendo además el clientelismo partidario y acomodamiento de determinadas facciones, debido a que el jurado que se crea para la elección de docentes es seleccionado –sus representantes- por cada claustro, luego de esto, una vez conformado el mismo se prosigue mediante un acuerdo previo a seleccionar “a dedo” los futuros docentes, lo que equivale a decir que es una disputa por cargos. Este otro pedido agrava lo dicho anteriormente aunque también merezca ser debatido más profundamente.
Por lo tanto a la excelencia académica debe precederle el pedido de una educación genuinamente democrática y no demagógica, en donde se utilizan las asambleas de estudiantes para conseguir consenso para seguir adelante con sus proyectos políticos, los cuales no proponen otra cosa que seguir dentro de la estructura de dominación que nos ofrece este sistema, legitimando su funcionamiento.
Desde nuestro punto de vista, los pedidos de la asamblea de sociología, no encuadran en el marco de las necesidades de los estudiantes, ya que las exigencias parecieran tener más una intencionalidad de disputa de poder a las autoridades (repudiables, como toda autoridad) que una concreta reivindicación estudiantil. Creemos esto ya que muchos de los integrantes de la asamblea de sociología pertenecen a las distintas agrupaciones o partidos que conforman el Centro de Estudiantes de Humanidades, los cuales poseen profesores dentro de la carrera de sociología y mediante esta lucha presionan para poder acomodar a sus compañeros de agrupación o partido, por eso piden por registro de antecedentes (que les daría la posibilidad de participación gremial), representación en los órganos de cogobierno y el llamado a concurso.
Nosotros, fervientes defensores de la horizontalidad y el antiautoritarismo, repudiamos el poder en cualquier forma que se manifieste y creemos que los estudiantes nos tenemos que dar un espacio (libre de banderas y signos políticos) para el debate de las problemáticas que nos competen y empezar a cuestionar de fondo la estructura de dominación implantada en la Universidad.
Por último y para que quede bien claro, estamos a favor de la lucha de los estudiantes y del tipo de acción llevada adelante, pero no podemos dejar de marcar (por el tipo de reivindicaciones) una intencionalidad clara de participación dentro de las estructuras de poder de la Universidad y el inminente apoyo a profesores afines a las tendencias ideológicas de algunos integrantes de la asamblea de sociología.
colectivohumanidades@gmail.com
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